Earth Dimension C-137

Blog en Español

¿Por qué no voy a votar por Fabricio Alvarado?

Papeleta.jpg

Este es el tercero en una serie de artículos sobre mi proceso de pensamiento para estas eleciones. He decidido por quién votar no porque me enamore ningún candidato, sino, literalmente, porque descarté a los candidatos por los que no puedo votar.

En los artículos anteriores, descarté a Juan Diego Castro y a Rodolfo Piza. 


Un poco de historia

Antes de empezar, creo que es importante comentar sobre mi trasfondo social. 

Nací dentro de una familia católica, y estudié mi primaria y secundaria en un colegio religioso. Es precisamente esta combinación de factores la que me convirtió en quién soy hoy.

Menciono esto porque si usted está considerando votar por Fabricio Alvarado, es probable que haya un trasfondo religioso en su decisión. No es un secreto para nadie que son un liberal, pero pienso así después de 29 años de vivir de cerca la fe cristiana. 

 

Una disculpa 

Cada proceso electoral me vuelve a recordar la poca madurez que tenemos para discutir temas de política sin acudir a los insultos. Más de la mitad de los comentarios que leo alrededor de estas elecciones llevan uno o varios insultos de por medio. 

Esto empeora obviamente cuando se tratan temas de religión. Se nos olvida que la mayoría de los seres humanos estamos asociados a un credo desde que nacemos, y nuestras creencias son una realidad tan relevante y tangible como la relación con nuestros padres. El reciente repunte de popularidad de Fabricio Alvarado ha sido la oportunidad perfecta para atacarlo por sus creencias y las de quienes lo apoyan. 

Nos faltan muchas décadas como sociedad para respetar a los que piensan diferente. No podemos tener una conversación civilizada si acudimos a los insultos, y me disculpo en nombre de todos los que no están ayudando a tener discusiones más fructíferas. 

En este texto hice un esfuerzo consciente por dar argumentos objetivos, y espero no caer en el mismo vicio que estoy apuntando. 

 

Muy poca preparación

Probablemente mi preocupación más grande acerca de Fabricio Alvarado como candidato es su falta de preparación. Alvarado estudió periodismo en la UCR pero no se graduó, y su experiencia laboral es en Repretel y en CBN. Su primer y único puesto en el gobierno ha sido como diputado de Restauración Nacional para el período 2014-2018.

En comparación, todos los demás candidatos tienen un currículum más grande, tanto en sus estudios como en su carrera en la función pública. 

  • Álvarez Desanti estudió Derecho Tributario Internacional en Harvard y fue Presidente de la Asamblea Legislativa. 
  • Piza es Licenciado en Derecho y Especialista en Derechos Humanos (Universidad Complutense de Madrid). Fue presidente ejecutivo de la CCSS y magistrado suplente de la Corte Suprema de Justicia. 
  • Carlos Alvarado es máster en Ciencias Políticas de la UCR y máster en estudios de desarrollo en la Universidad de Sussex (Reino Unido), fue Director de Comunicación para la campaña del PAC en 2014. 
  • Incluso Juan Diego Castro es abogado, máster en Ciencias Penales de la UCR y tuvo experiencia en dos ministerios. 

Soy el primero que defiende el valor de la experiencia y la disposición antes que acumular títulos, pero en el caso de la Presidencia de la República, creo que experiencia relevante en el campo, así como una carrera académica en un tema afín- son requisitos fundamentales. 

No hay estudios que puedan preparar a un individuo para liderar un equipo de (literalmente) decenas de miles de personas, pero sería ingenuo pensar que alguien sin experiencia de liderar al menos a cien, esté en capacidad de lograrlo. 

Costa Rica está al borde de una crisis económica; talento, experiencia, conocimiento en gestión pública y economía (así como un equipo competente en esos aspectos) me parecen requisitios críticos. 

No me parece que Fabricio Alvarado tenga la preparación, ni la capacidad para resultar a un equipo competente en ninguno de esos aspectos. 

 

Estado y Religión

Hay un artículo de la Constitución Política que es clave acá;

ARTÍCULO 28.- Nadie puede ser inquietado ni perseguido por la manifestación de sus opiniones ni por acto alguno que no infrinja la ley.
 Las acciones privadas que no dañen la moral o el orden públicos, o que no perjudiquen a tercero, están fuera de la acción de la ley.
  No se podrá, sin embargo, hacer en forma alguna propaganda política por clérigos o seglares invocando motivos de religión o valiéndose, como medio, de creencias religiosas.

____

Muchas creencias alrededor del mundo, incluida la Católica, ponen un peso muy relevante a lo que sus líderes (padres, pastores, etc… ) opinen. De una forma u otra, la mayoría de las religiones consideran que sus líderes están más cerca de Dios, son personas a quienes se acude para guianza y consejo, y claramente su posición tiene un peso importante en muchos aspectos de la vida. 

La Constitución le da importancia a separar la religión de las decisiones políticas, precisamente porque en política es común y probable que hayan otros intereses de por medio; asociar a un candidato a la religión, con líneas como ‘la opción que Dios prefiere’, es utilizar la fe para influenciar temas que no le conciernen. 

No me cabe duda que el artículo 28 de la Constitución ha sido violado en múltiples ocasiones, en esta y otras campañas políticas; pero me parece claro que el partido Restauración Nacional (o al menos, algunos de sus seguidores) están abiertamente manipulando el voto mediante la fe. 

____ 

Cuando vivimos en un país mayormente cristiano-católico, se nos tiende a olvidar que solo el 33% de los seres humanos alrededor del mundo comparten las mismas creencias que nosotros. De nuevo, el 66% de los seres humanos NO creen en el Dios cristiano. 

Si partimos de la premisa de que las leyes y la convivencia humana deben estar dictadas por lo que la fe/la Biblia/la Religión considera correcto- toparíamos con un conflicto con 2 de cada 3 personas que viven en la Tierra. 

En Costa Rica somos pocos los que no vivimos dentro de la fe cristiana, pero no pretendemos imponer nuestro pensamiento sobre los demás. La ley de una país debería buscar la convivencia pacífica entre todas las creencias, de manera que todos puedan vivir su vida a plenitud, siempre y cuando no violen los derechos de los demás. 

Dudo que alguien en Costa Rica aún cuestione que las mujeres puedan votar, o trabajar. Sin embargo, muchos países aún no tienen igualdad de derechos para las mujeres, debido preciosamente a un trasfondo religioso.

Entonces, ¿qué regla se debe aplicar en ese caso, la que dicta la religión, o la que la comunidad internacional (Derechos Humanos) considera correcta? 

Que dos hombres, o dos mujeres se casen no está en violación de los derechos de nadie. DE NADIE. Aplicar un concepto religioso para ir en contra de una ley es imponer, forzar una línea de pensamiento sobre personas que no necesariamente la comparten.

Y más allá de la posición de Fabricio Alvarado sobre los derechos para la población LGTBI, me parece sumamente preocupante la posición que toman él y su partido contra quienes les contradicen, apuntado (y confirmado por su reacción) en la entrevista de Café Política con Ignacio Santos

Esto último reviste de una importancia fundamental para nosotros porque los adalides de la ideología de género, hoy día incrustados en las principales cimas del poder, han desarrollado un rabioso ataque a todas las formas de religión, pero sobre todo a las iglesias cristianas evangélicas y católicas, que representan las creencias del 90% de los costarricenses, mediante la aplicación a rajatablas de políticas claramente discriminatorias en contra de estas confesiones, así como la promoción de ideas y conceptos abiertamente nazi fascistas, por medio de los cuales se endilga una naturaleza subhumana a las personas que profesan alguna forma de fe: nos llaman “cavernícolas”, “oscurantistas”, “medievales”, “retrógrados” y “dinosaurios”, para señalar las que se pueden escribir en estas líneas. 
 
- Plan de Gobierno, Restauración Nacional (p49). 

 

Acudir a semejante término ya es un error garrafal, pero me parece injustificable que Alvarado haya tratado de defenderlo, de cualquier manera que se vea. Deja en evidencia el acercamiento que anoto: imponer las normas que su creencia y religión consideran correctas, y considerar a todos los demás… ‘nazifacistas’. 

 

Fé de erratas: una versión anterior de este arículo se refería a Fabricio Alvarado como 'graduado de la UCR', antes de que trascendiera que no terminó sus estudios de periodisimo. 


 

ENTONCES... ¿QUIÉN SOY Y EN QUÉ CREO? 

Creo que juzgar a un político por su 'plan de gobierno' es ingenuo. Las leyes y las políticas no las aprueba ni una persona ni un partido; las leyes y las políticas se definen por una complicada (y subestimada) negociación entre muchas personas, con opiniones diferentes y representando intereses opuestos. 

A veces el que está a cargo tiene el carácter para mover la legislación a su favor, o controla un mayor porcentaje del parlamento; pero a veces los legisladores están divididos nadie está dispuestos a ceder.

Quiero pensar que muchas veces sobra voluntad, convicción o talento en un bando, pero no en los otros- y 20 diputados tercos es todo lo que se necesita para trabar al país. 

Me parece más relevante votar por un presidente con quien comparto ideales, que por lo que diga el papel de su campaña. No me engaño, un porcentaje pequeño de su plan de gobierno verá la luz, pero las ideas quedan. Son los ideales los que salen a reducir en las emergencias, o cuando le toca dar la cara en el marco internacional. 

Entonces.... creo que la comunidad LGTBI debería tener exactamente los mismos derechos que todos. Creo que varias instituciones del Estado deben desaparecer o privatizarse y que el aparato estatal no debe crecer más. Creo que no vamos a avanzar si el Estado no se separa de la Iglesia. Creo que muchos de nuestros problemas se solucionarían si fuéramos MUCHO mejores cobrando impuestos, en lugar de creando nuevos.


GBT-profile-pic.jpg
Soy Caya. En mis 20s fundé dos compañías que han traído a CR más de USD $1,000,000 en ventas.
 
Soy de Santo Domingo, Limón, Alajuela y San José. Soy de la UCR y de la Véritas, a medias. Viví en Santiago y en New York.
Elecciones 2018Caya